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Un fín de Semana de Matanza Extremeña

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Viernes noche, fresquete otoñal, y empezaba todo el grupo a llegar. Como gotas de agua iban cayendo por este pueblito tranquilo y perdido en el mapa como es Ribera del Fresno, pero con tradiciones de las más auténticas, únicas y sobre todo lejos del mundanal y apabullante ruido de las ciudades.

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Llegamos por fin al pueblo inundado de sonidos de luciérnagas, melodías generadas por las hojas sacudidas por el viento y extrañas criaturas del campo cantando, fusionándose con la campiña, todo esto bajo un inmenso cielo de estrellas.

Esta vez el grupo venía de Sevilla, algunos de Cádiz, pero predominaba un aire sevillano de lo más divertido.

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Con la característica gracia de los sevillanos y el intenso empeño del español por el disfrute máximo y sobre todo en comunidad, se empezaban a juntar en torno a 15-20 personas en Villa Juan, amable y yo, Fotógrafo y propietaria, observábamos divertidos.

Empezaba un fin de semana completito, cena-recepción el viernes, matanza al día siguiente durante todo el sábado, migas extremeñas de desayuno, chupito de anís en mitad del campo entre amigos, cantos flamencos de sábado noche… No nos iba a faltar de nada.

8 de la mañana y 37 grados de felicidad para el estómago y el matarife que a primera hora ponía fin a la vida de aquel cerdito… toda una serie de actividades y momentos únicos que hicieron un fin de semana de lo más especial.

 

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Después de una agradable cena de Viernes donde todos se ponían al día entre bromas anécdotas y acontecimientos, vencidos por el cansancio semanal fueron cayendo cada uno a sus respectivas habitaciones.

A la mañana siguiente, recuperados y cargados de batería unos cuantos fuimos a ver desde el momento inicial el comienzo de la tan esperada “Matanza Extremeña” que iba a tener lugar en mitad de la dehesa, predominancia de hombres que de mujeres en ese momento y de nuevo! chupitos de anís que corrían alegres por nuestras venas.

He de reconocer que aquel grito seco del cerdo en el momento crucial me secó los oídos y me volteó el estómago. Felizmente fue  un proceso rápido y el animal no sufrió, pero fue un curioso momento de controversia en el que escuchabas a un animal sufrir, pero lo único que hacíamos por otro lado, era cumplir con la cadena alimenticia.

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Una situación puntual, que me dio que pensar. Aquella gente estaba acostumbrada, pues esta actividad se venía haciendo desde hace siglos, era una tradición! pero nosotros, los urbanitas, que cada vez estamos menos en contacto con el campo y la naturaleza nos resultaba difícil, desagradable y estas situaciones cada vez las comprendemos o asimilamos menos.

En un tranquilo silencio volvimos a la Finca tirando en un carrito del animal con la intención de prepararlo para su despiece y comenzar a elaborar su carne en todas las formas posibles en las que a día de hoy se aprovecha el cerdo, chorizo, lomo, morcilla, jamón ibérico… y un sinfín de cosas.

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El Cerdo es el animal que más se aprovecha, se come todo!

En torno a las 11, el grupo que habíamos presenciado “La Matanza” y junto con los invitados que se iban despertando como amapolas, tomamos unas migas extremeñas con un calentito café conversando y riendo.

Momentos después la Matancera, Maria Eugenia, con años de experiencia y una tremenda destreza coordinando y preparando el cerdo, hacía participes a aquellos que querían colaborar. Decida se puso en marcha llevando el control de todo el proceso.

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Poca gente es consciente, pero Maria Eugenia, es clave, la intervención de una buena matancera en todo el proceso es lo que hará que las cosas se elaboren correctamente y que la gente disfrute elaborando.

Y ahí estábamos ¡durante horas entre vinos y charlas preparando en un ambiente alegre y festivo aquel cerdo en todas sus formas.

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Percibí un inmenso aire de alivio en todo momento de las parejas o padres de criaturas que habían venido acompañados por sus hijos de todas las edades. Mientras sus hijos corrían desbocados  como potros por una ladera, gritando y jugueteando, liberando endorfinas en cantidades exacerbadas y manifestando su actitud revolucionaria ante el mundo junto con sus amigos.

Por otro lado, ellos, los padres, despreocupados charlaban y se mofaban a carcajada limpia sin estar pendiente, sentían una enorme paz porque alguien cuidaba de sus pequeñitas bestias traviesas.

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Una mañosa cuidadora, con tremenda mano izquierda los tenia a todos localizados y organizados bajo su mandato. Ella dominaba realmente aquel reino!

Conclusión: todos contentos, niños liberando energía en kilojulios por un lado y padres canalizando la dura semana despreocupándose y deshaciéndose del ligero estrés laboral  vertiendolo en vino y comida.

A eso de las 4-5 de la tarde un espectacular aroma empezó a inundar el patio, una deliciosa carne de cerdo iba saliendo en fila india hacia nuestros paladares, que nosotros saciados de vino hasta el final de nuestros días y con nuestro estomago pidiendo clemencia empezamos a engullir. Silencio sepulcral, la gente solo masticaba…

Alternando con unas costillitas de cerdo con salsa barbacoa y una deliciosa ensalada de lo mas primaveral.

Todo ello, acompañando con un especular día soleado y esa cálida luz tan característica que nos regala el cielo de Extremadura en muchísimas tardes de invierno.

Como emperadores romanos después de un sacrificio, divinos e inmortales, íbamos degustando aquellos manjares!

Pocas horas después a eso de las 19 de la tarde, cambiamos el escenario. Nos acompañaba el grupo flamenco “Cachaba”

Tocando y bailando flamenco sin importarnos si en ese preciso momento se acababa el mundo, ya podía declararse la III Guerra Mundial que a nosotros poco nos iba a importar, nada nos iba a parar de tener los brazos levantados una sonrisa en la cara y taconear como si tuviéramos que desprendernos de toda nuestra rabia por los pies, comiendo, riendo y bailando! “Nos chupaba un huevo”, como dice mi querido amigo Argentino Fede.

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Al mismo tiempo unos deliciosos montaditos de lomo, de aquel cerdito que hacia escasas horas corría por la campiña extremeña, “del campo a la mesa” aterrizaba en nuestros estómagos.  Montadito explícitamente necesario necesario para no comenzar a decir impropiedades ni deslizamientos descoordinados a la hora de vocalizar, evitando que la pronunciación se convirtiera  vaga e indebida.

Al día siguiente, entre la resaca y el almax cada uno fue desperezándose camino de una tostada con aceite de la cooperativa del pueblo (en Finca Villa Juan nunca falta el buen aceite ni el buen vino) necesitabamos urgentemente recuperar esa energía.

Todos divertidos y felices en nuestra Fortaleza de aquella Villa, recuperamos fuerzas, al tiempo que Mª Eugenia iba haciendo los lotes de chacina para que cada familia se llevara un prototipo de salchichón, chorizo, morcilla, tocino y una tarrina de manteca colorá o caldillo ( en cada sitio lo bautizan de diferente manera).

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Y por fin, la foto de familia para inmortalizar un gran fin de semana¡¡¡

Un precioso fin de semana con actividades y tiempo para descansar entre amigos y familia, y sobre todo con tus hijos!

Creo que no se puede pedir más!

Africa me tiene… Senegal, Sonrisas de Gandiol-Hahatay

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Como toda experiencia fuerte y que te marca, esta suele ir precedida de momentos duros y situaciones difíciles, vividas por uno mismo, por el protagonista de la historia… por una pequeña comunidad…para uno, para varios, para muchos?

Comunidades que buscan soluciones, personas que buscan un avenir distinto, un futuro no hipotecado, la famosa “hipoteca” que tanto nos venden en el Occidente desarrollado. Aquí va una historia de África, Senegal en concreto, historia de unos pocos que se tornan en unos muchos y que han compartido estos momentos que tanto nos han marcado, a nosotros, a ellos, te van cambiando la mirada del día a dia, de nuestras percepciones y de nuestros prejuicios. Aquí va esta pequeñita historia para aquel que le interese.

Nangadef, asi sonaba el saludo nada más poner un pie en Senegal y la calidez y el cariño que convertirían esa palabra en una palabra llena de sentimiento y diariamente oída.
Todo empezó cuando quería decidir un país de África en el que volver a pisar y revivir esas explanadas, esa vida que solo se respira en el continente africano, esas sonrisas que inundan sus caras y convierten su expresión hasta dejarte ver el alma de la persona, suena muy profundo y poético, pero esas sonrisas y muchos gestos diarios de allí, no se te olvidan nunca, te penetran por el iris y se te quedan fijas en la retina, generan algo que difícilmente con palabras se puede explicar.
Buscaba un país en África al que poder ir este año, no sabía cuál, pero primero me dije, veamos con cual surge una afinidad, veamos con cual me conecto esta vez, pocos meses antes seguía sin saber a dónde, poco a poco fueron pasando los días, las semanas, y no sé porque comenzó una conexión con Senegal.
Senegal resulta tener una vinculación muy fuerte con España, aparte de por proximidad, hay muchos organismos que colaboran paralelamente entre España y Senegal, representaciones de Naciones Unidas y diversas instituciones. España tiene un gran número de senegaleses como muchos habremos podido comprobar que se juegan la vida por pisar nuestro territorio buscando un futuro más prometedor, en resumen, siento que hay una enorme conexión entre españoles y senegaleses.
Vale, Senegal, ya me había decantado por ese precioso país. Como champiñones en un prado comencé a encontrar gente que había estado o que estaba a punto de ir, muchas historias paralelas, estaba destinada como muchos otros que me fui encontrando por el camino.

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Por varias fuentes el nombre de Hahatay empezó a cobrar forma. Hahatay por aquí, Hahatay por allí, incluso un conocido periodista español que había sido corresponsal en Senegal también había estado en Hahatay. ¡Parece que todo apuntaba a ir allí! experimentar, quizás ahí encontraría el origen de la vida, el sentido del hombre… quien sabe ;-)
Sin dudarlo un segundo y sin informarme mucho más decidí ir a Hahatay. Todo salió rodado y sin mucho tramite, a los pocos días ya estaba inscrita como una más de los voluntarios a asistir en ese periodo.
Con la falta de información que me caracteriza cuando algo me da muy buena espina llego a Hahatay, no sin escuchar repetidas veces el nombre de Mamadou.
Mamadou ha dicho… Mamadou ha organizado…. Cuando llegues Mamadou va a …. Parece que iba a conocer al Ghandi occidentalizado de la nueva era en Senegal y en cierto modo para mi, así fue.
Llegue dos días tarde en comparación al resto de voluntarios y me incorpore con ellos. La primera persona a la que vi fue a Mamadou, un ser alto y delgado con una enorme sonrisa y una mirada bondadosa me dio la bienvenida y así me fui presentando a todos los voluntarios.
De primeras tengo que reconocer que me pregunte; “a qué tipo de secta he venido a parar”, todos se abrazaban y parecía que se conocían desde hacía años y llevaban tan solo 48 horas, pero con el paso de los días ya fui entendiendo la dinámica de la ONG y paso de sorprenderme a ser como una familia para mí y de las cosas más bonitas que he vivido en estos últimos años.
Creo que muchos sentimos eso en aquel momento, habíamos creado una especie de familia senegalesa. Desayunábamos, comíamos y cenábamos todos juntos, en nuestros ratos libres el entretenimiento era compartir con las personas, charlar, conversar, hacer las cosas más sencillas e insignificantes para muchos en el mundo occidentalizado tan lleno de sobre-estimulaciones, pero esto era tan gratificante, honestamente estábamos tan llenos por dentro, no te hacía falta nada más.
Recuerdo que no teníamos un espejo y yo me olvide el cepillo de pelo por lo que para foto de la revista “Tendencias” no estábamos, pero no había nada más maravilloso que ignorar todo eso, que nos importaba… Muchos teníamos que vestir varios días la misma ropa y alternar días para hacer un lavado a mano a base de Jabón Lagarto (“Hola buenas, tiene Jabon,lagarto? combinado con el chiste: “ tienes sal, gorda” que tanta gracia nos hizo una de esas noches y que tan estúpido puede sonar por aquí, todo depende de la entonación y por supuesto de la gracia de quien lo diga) por lo que todo se tornaba aún más auténtico si cabía.
A veces teníamos el gran dilema de: “he lavado y se nos va a empapar toda la ropa y nos vamos a quedar con la misma ropa sucia una semana más, la ropa va a empezar a andar por si sola de la mierda que lleva encima y se va a poner hablar wolof y todo”, ya veis, unos grandes problemas trágicos y sin solución que se nos presentaban día a día, tragedia greco-romana en Senegal!
Recuerdo un día de lluvia duchándonos después de colaborar en el precioso proyecto de Aminata, una ducha al aire libre viendo el cielo escuchando de fondo una música africana, pocas situaciones me han dado tanta libertad y creo que esto nos sucedía también a muchos.
Bueno y como surge esta preciosa idea de Hahatay?

Pocos días después de haber llegado, me enteré que Mamadou había escrito un libro, 3052, gracias al cual se pudo subvencionar el proyecto de Hahatay, poco a poco me fui empapando de la historia que había detrás de todo.
A medida que pasaba las páginas de aquel libro en los ratos libres que teníamos al medio dia y de noche, se iba agudizando la sensibilidad. Llega un momento en que a veces te tenías que contener las lagrimas, era impresionante leer esas líneas y tener todo ese texto leído andando riendo y viviendo delante de ti durante esas dos semanas. Para mi, eran admirables.
Me di cuenta como muchos de nosotros, en esos días estábamos con una extremada sensibilidad y si hay algo que me queda cada vez más claro, es como la sociedad desarrollada en la que vivimos apenas permite conectarte con la tristeza, la alegría, los sentimientos que podemos sentir en determinadas situaciones, es como que no hay cavidad tiempo y hueco para ellos, hay que ir hacia delante, corriendo como pollos sin cabeza para ir a no sé dónde…
Quien lo haya sentido sabrá de lo que hablo, quien no le sonará a matemática algebraica probablemente.
Mamadou, llego a España en 2006, tras la situación insostenible en su casa y en su entorno, decide embarcarse 8 días en una patera, en los últimos días de esa horrible experiencia se quedan sin gasolina y sin orientación, ya no sabían hacia donde iba la embarcación, gente que caía al agua en mitad de la noche, personas que se iban poniendo cada vez peor… vecinos, amigos, familia que iba con él en aquella embarcación, como una detonante frase que dice Mamadou en una entrevista, “en el mar no permanecen las huellas, todo se borra, no es como la tierra…” de esta manera llegaron a la Gomera, y ahí empezaron unos duros meses de incertidumbre.
Como mencionaba Mamadou en una entrevista y que le sucede a muchos jóvenes en África;
“Cuando un joven abandona África en un cayuco, no es un viaje de placer, pero a veces salir de tu país es una obligación, te sientes impotente porque no puedes acceder a un trabajo y piensas que debes vivir dignamente y, si hace falta, morir intentándolo”.

En el libro lees la carta que le escribe Mamadou a su hermano, Assane, como era la relación con su madre, a la cual veíamos diariamente para comer, ver a su madre sonriendo, Assane siempre feliz con esa luz en los ojos y la enorme comunidad de niños correteando por todos lados, llenos de energía y de vida, te ponías por momentos en la piel de Mamadou, pensando, como sería una despedida ahí… un adios y un; no sé hasta cuando…
Después de muchos años y momentos durísimos Mamadou regresa a Senegal, a abrazar a su Madre por primera vez en muchos años, a encontrarse con Assane….
Gracias a lo recaudado en el libro 3052 empieza a montar Hahatay con una voluntaria española que era arquitecto y se vuelca en la construcción de un Centro Cultural, Aminata. Esta chica fallece a los pocos meses de comenzar el Proyecto, era una persona muy querida en Bilbao. Su hermana Ainoa viene a Hahatay y continua con el proyecto empezado por su hermana, el proyecto de Hahatay alcanza tal calibre personal, que ha hecho que muchísima gente se vuelque, ha sido un antes y un después en Gandiol, ver a esa gente tan agradecida con el Proyecto, enterarse de todo lo que han logrado, conocer a todas las personas de la historia cuando estábamos allí…. Alcanzas un punto emotivo dificilísimo de ignorar, y por supuesto tan humano….

Os invito a ir a este rinconcito de Senegal, donde no hay grandes lujos, pero encuentras una inmensa humanidad que abarca “cualquier necesidad innecesaria”
Como probablemente sienta el resto, solo puedo decir una cosa, Gracias Hahatay.